En un tramo de acera en un corredor industrial de Newark, agentes federales con fusiles, porras metálicas, chalecos antibalas y balaclavas se enfrentaron con activistas desarmados que portaban carteles de cartón y un megáfono. Desde el campo de fútbol detrás de las paredes de la prisión, se podía oir a los trabajadores detenidos gritar: ‹‹¡Libertad!››
Desde el 22 de mayo, 300 de los trabajadores han realizado un paro laboral y huelga de hambre. En una videollamada, un trabajador le dijo a los manifestantes afuera que habían dejado de comer y trabajar por tan poco como un dólar por hora (o ninguna paga) para demandar mejoras en sus condiciones. ‹‹Pero eso no es todo lo que demandamos,›› dijo. ‹‹También estamos haciendo esto para demandar nuestra libertad. No nos tratan como personas. Nos tratan como animales.››
Los huelguistas demandan una reunión con el gobernador, la liberación de los jóvenes detenidos y los ancianos, así como las personas médicamente vulnerables, y en última instancia, la libertad para todos.
Durante meses, un grupo de activistas con la coalición ‹‹ICE Fuera de NJ››, que incluye el grupo de derechos de los inmigrantes Cosecha, el grupo de defensa católico Pax Christi, y el centro de trabajadores New Labor, ha estado protestando fuera de Delaney Hall, una prisión privada donde los inmigrantes, principalmente latinos, están encarcelados sin el debido proceso.
Las familias y abogados de los detenidos afirman que agentes de inmigración y guardias con el GEO Group — el contratista de prisiones privadas — les han negado atención médica, les ofrecen alimentos plagados de gusanos, y rehusandose la posibilidad de obtener su libertad bajo fianza, o el acceso a sus abogados. Muchos fueron levantados de sitios de construcción, o cuando aún vestían su ropa del sector de servicios; otros fueron capturados cuando se reportaban a los tribunales para sus citas relacionadas con la tarjeta de residencia.
‹‹En nuestros casos, ya habíamos sido procesados, estábamos cumpliendo con los requerimientos legales, y no había una orden de un juez ordenando nuestra detención o arresto,›› afirmó un trabajador identificado como Brian en una carta escrita por mano en mayo, firmada por 300 otros trabajadores con nombres redactados, rogando por ayuda de los oficiales electos. ‹‹Los oficiales de ICE no tomaron en cuenta que ya había una fecha de inmigración, y que nos arrestaron durante citas de presentación en las instalaciones del Servicio de Ciudadanía e Inmigración››.
Se declararon en huelga porque querían impactar las finanzas de sus carceleros, sin embargo, ya estaban pasando hambre, y su salud se había deteriorado aún más. ‹‹La gente no está comiendo por la huelga que estamos organizando, y no hay asistencia médica››, dijo un huelguista que fue liberado, llamado Luis, a Radio Jornalera. Hablando con su espalda a la cámara para ocultar su identidad, Luis dijo que otro detenido se había deshidratado gravemente, y no podía caminar. La comida ya era escasa o incomible, hasta antes de la huelga.
Cuando los huelguistas pidieron asistencia médica en el centro de salud en la prisión, ‹‹No nos prestaron la silla de ruedas››, dijo Luis. ‹‹Tuvimos que utilizar nuestras propias pastillas, nuestros propios líquidos con azúcar y un poco de sal para compensar por los electrolitos››, dijo. Dijo que no ha habido debido proceso para las detenciones; él fue detenido por ICE durante una presentación rutinaria, que por lo general no ocurre para los que tienen un caso legal dentro del sistema de inmigración. Las personas sin antecedentes criminales han tenido que afrontar fianzas exorbitantes superando 50.000 dólares, o bien han recibido negativas rotundas a ser puestas en libertad bajo fianza.
‹‹Si nos fueran a liberar, no generaríamos ganancias para este negocio›, Luis le dijo a The Guardian›
Por toda la nación, la mayoría de los inmigrantes encarcelados hasta 2025 no tenían antecedentes criminales. Como ha reportado el American Prospect, GEO Group está obteniendo beneficios récord con un contrato federal valorado en mil millones de dólares. Algunas de estas ganancias provienen de inmigrantes encarcelados que trabajan por una remuneración escasa o nula. Los trabajadores afirman que estan coaccionados a participar en el programa — supuestamente voluntario— de trabajo mediante el confinamiento solitario y otras formas de tortura.
La Enmienda 13 de la Constitución estadounidense abolio la esclavitud, pero con una excepción: ‹‹salvo como castigo por un delito del cual la parte haya sido debidamente declarada culpable››. Culpable o no, todo trabajo tiene valor. Pero lo que resulta doblemente reprobable es que los inmigrantes en las cárceles de ICE ni siquiera se han declarado culpables, y se les está negando el debido proceso.
En lo que los activistas califican como represalia, el 28 de mayo los guardias de GEO y los agentes de ICE respondieron a la huelga y el paro laboral con palizas. Los detenidos han informado a sus abogados y a sus familias que para algunas unidades en huelga, hasta se ha cortado la ventilación del edificio, mientras que los suelos de algunas celdas están manchadas con la sangre de los detenidos.
‹‹Ahorita, hay agentes de ICE dentro de Delaney Hall que están violentamente golpeando a los huelguistas››, dijo Nedia Morsy, directora de la organización sin fines de lucro, Make the Road NJ. ‹‹Alguien morirá si nadie interviene y pone fin a esto››.
Gabriela Fuentes dijo que su esposo, Jose Marroquin le llamó alrededor de las 1:30 pm para ‹‹decir que los estaban golpeando y rociando con gas pimienta … Esto comenzó porque ICE quería llevarse a la única persona que les sirve de traductor en la unidad››.
‹‹Querían llevárselo››, dijo afuera de la prisión en una grabación. ‹‹Así que todos los prisioneros pidieron que no se lo llevaran. Entonces los agentes, agentes de ICE vieron a la unidad e intentaron ponerle esposas, y eso es cuando empezó la confrontación››.
Dijo que los detenidos alzaron las manos para indicar que no buscaban una pelea. Los guardias se los llevaron a sus celdas. ‹‹Y ahí, los prisioneros estaban golpeando en las puertas, rogando que los dejaran salir››, dijo Fuentes. ‹‹Dijo mi esposo que había sangre en el piso y en las paredes, que los agentes estaban limpiando, porque supieron que habían cometido un error››.
En una declaración, Fuentes dijo que se dirigió con prisa a la prisión para hablar sobre lo que estaba ocurriendo adentro. Cuando llegó ahí, vio que ‹‹uno de los chicos fue trasladado en ambulancia, porque un guardia le había fracturado la nariz››.
Los oficiales del Departamento de Seguridad Nacional dijeron que los agentes respondieron a ‹‹una pelea física entre detenidos en Delaney Hall››. El secretario de seguridad nacional, Markwayne Mullin, amenazó con tomar represalias contra las ciudades santuario, al retirar a los agentes de aduanas y protección fronteriza de los aeropuertos.
Hasta antes de la huelga, alzar la voz sobre las condiciones dentro de la prisión se topaba con represalias. ‹‹Tenemos que tener mucho cuidado, todo lo que decimos es monitoreado en cada momento››, dijo Jodi Alvarado al noticiero local NJ.com a principios de mayo. ‹‹Y luego, su cara abruptamente desapareció de la pantalla del iPhone que habían utilizado los activistas para llamarlo››, reportó la columnista de NJ.com, Daysi Calavia-Robertson. En la pantalla negra, apareció un mensaje: ‹‹Llamada en pausa››. Y un poco después, ‹‹Llamada finalizada››.
Funcionarios electos, tanto locales como federales, han emitido declaraciones condenando las condiciones abrumadoras y el trato de los detenidos. El Senador Andy Kim, de Nueva Jersey, un demócrata, entró a la prisión el 25 de mayo, salió, se unió a los manifestantes, y recibió una descarga de gas pimienta. Sin embargo, la coalición ‹‹ICE Fuera de NJ›› exige una mayor actuación.
‹‹Los funcionarios electos, el gobernador, y el fiscal general no pueden seguir ignorando lo que está pasando detrás de estas paredes››, dijo Jorge Torres de la Red Nacional de Organización de Jornaleros, en una declaración. ‹‹Deben entrar a las instalaciones de inmediato, hablar directamente con las personas detenidas, y exigir responsabilidades al GEO y a ICE por esta violencia››. Los trabajadores detenidos han escrito tres cartas a legisladores rogando por su liberación; hasta la fecha, no han recibido respuesta alguna.
‹‹Yo nunca he pensado que Delaney Hall debería abrir sus puertas››, dijo la gobernadora de Nueva Jersey Mikie Sherril en una conferencia de prensa el 26 de mayo. ‹‹Teníamos una ley aquí prohibiendo las instalaciones privadas de detención… el hecho de que no me dejaron entrar te señala que algo está ocurriendo ahí, y eso me preocupa mucho››.
La cruel impunidad resulta tan evidente como la luz del día, dentro y fuera del centro de detención. La noche del 27 de mayo, los agentes federales golpearon a los manifestantes con porras, empujando a uno de ellos hacia la trayectoria de un camión de carga, según muestra un video.
El jueves, después de que comenzaron a circular reportes de asaltos a los detenidos, algunos funcionarios electos fueron permitidos dentro de la prisión, pero el acceso sigue limitado. Ese mismo día, el Departamento de Salud de Nueva Jersey fue negado el acceso completo para una inspección.
Los reportes con frecuencia vienen de las familias de los detenidos. ‹‹Hemos escuchado de constituyentes que tienen familias dentro, incluyendo una madre que ha sido golpeada por agentes de ICE y una niña de 11 años que habló con su padre que dijo que hay mucha gente sangrienta››, dijo representante Bonnie Watson Coleman a NJ.com en la tarde del 28 de mayo.
El esposo de Gabriela Soto, Martin Soto Hernnadez, fue detenido en enero cuando compraba pañales. Había sido arrestado antes por un incidente de violencia doméstica, pero los cargos fueron desestimados y eliminados de su expediente, según sus abogados. Su abogado dice que Soto Hernandez ha perdido 110 libras: ‹‹Es puro hueso››.
A pesar de su precario estado de salud, ayudó a organizar la huelga de hambre, y después fue transferido a otro centro de detención en Elizabeth, Nueva Jersey el 25 de mayo.
‹‹Mi esposo Martin Soto fue ilegalmente detenido por ICE esta noche››, escribió Soto en una página GoFundMe para recaudar fondos para la defensa legal de su esposo, un poco después de que fue detenido. ‹‹Nunca llegamos a contratar formalmente a un abogado por su estatus de inmigración porque su fecha de corte era en 2028… Quiero que un abogado lo defienda para que se pueda quedar aquí. Sus hijos dependen de él. Su hija sabe que ella es su mundo. Esto es injusto, lo que Trump está haciendo en este país. Esta separando a las familias, y eso no es justo. Por favor, ayudanos.››
‹‹En este momento, Delaney representa un mundo oscuro y desolador para quienes buscaron realizar el Sueño Americano››, afirmó Gloria Guerrero de New Labor a Labor Notes. Guerrero se organiza junto con trabajadoras de hogar cuyos esposos han sido detenidos en prisiones de ICE. ‹‹Los niños esperan que regresen sus padres, quienes han sido detenidos por un sistema cruel e inhumano — atrapados en prisiones, tratados como criminales, y privados de cada derecho, incluyendo el derecho a trato digno››, dijo.
‹‹Pero para otros, es el negocio más grande de la historia — sin importar la dignidad de los seres humanos. Delaney es un campo de concentración para latinos, donde muchos son forzados a venderse por necesidad, escondiendo sus caras frente a una comunidad que ruega: ‘¡Deja ese trabajo ya! ¡Soy tu pueblo! Soy tu raza!’’ Y adentro, otros están resistiendo en una huelga de protesta y resistencia — una lucha a la cual nosotros ofrecemos esperanza, y que apoyamos desde afuera››.
Este articulo fue publicado primero en Labor Notes.
Luis Feliz Leon is an associate editor and organizer at Labor Notes.