En Montana, Una Avalancha de Riqueza Está Desplazando a los Trabajadores

Los trabajadores que alimentan, visten y aseean para los ricos recién llegados a occidente de Montana no pueden darse el lujo de vivir cerca de sus trabajos.

Joseph Bullington

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Archie Martinez se acuesta con las manos manchadas y se despierta a las 4:30 a. m. para encontrarse con la persona a la que paga para que lo recoja en el refugio para indigentes de Bozeman. Manejan hasta hasta el taller de una empresa de pintura en Belgrado, a ocho millas de distancia, donde Martínez se sube a una de las camionetas de la empresa para el viaje de una hora por la montaña hasta la ciudad turística de Big Sky.

Mientras Martínez observa los campos de heno, un cartel sale de la penumbra más allá de las ventanas de la camioneta: “¿Soñando con su propia propiedad ecuestre?” Otro anuncia Propiedad Inmobiliaria en Montana”. Las laderas de las montañas a lo largo de la carretera brillan con el vidrio laminado y la madera teñida de las casas que no estaban allí hace unos años. El tráfico de pasajeros temprano en la mañana, los vehículos de construcción y los camiones de cemento atascan la carretera de dos carriles.

En Big Sky, las camionetas se detienen en uno de los lugares donde los trabajadores han despejado el bosque para dar paso a la nueva construcción. Martinez pasa el día aplicando tinte de madera en las mansiones, y regresa al albergue en Bozeman con las manos manchadas del color de la segunda casa de un desconocido. Cuando termine su trabajo, las mansiones se venderán por $1.5 millones. 

Big Sky, que se extiende a lo largo de las montañas que separan a la ciudad de Bozeman de la entrada oeste del Parque Nacional de Yellowstone, es una de las zonas populares en la ola de turismo y propiedad inmobiliaria de lujo que ha envuelto a Montana en años recientes. Este sector produce una riqueza asombrosa. Además de los turistas que visitan para caminar, andar en bicicleta, andar en balsa y pescar, medio millón de personas visitan para esquiar en el resorte Big Sky, donde los boletos cuestan más de $200. El New York Times lo llamó el futuro del esquí”. Para aquellos con gustos más exclusivos, incluyendo a Bill Gates, Tom Brady y Justin Timberlake, el club Yellowstone cuenta con el único resorte para esquiar privado, donde la membresía cuesta cientos de miles de dólares, además del precio de una de las casas multimillonarias en el club. En 2015, el club anunció planes para construir otras 864 viviendas para satisfacer la demanda.

Pero hay un problema inherente en las contradicciones de esta economía: ¿cómo se mercantiliza una región entera en una especie de Disneylandia para la gente adinerada, y mantener a los trabajadores cerca para hacer café con leche y pintar las casas? 

Archie Martinez es la respuesta.

Ante la bonanza económica, un aumento en los costos de vivienda ha lanzado al área al norte de Yellowstone en una era de gentrificación. Los trabajadores luchan para buscar donde vivir, perdiendo sus hogares, mudándose a ciudades más baratas, y en varios casos, conmutando de sus lejanos hogares (donde apenas les alcanza para pagar la renta) a lugares donde no se pueden permitirse el lujo de no trabajar.

A veces, son desplazados del área por completo.

Así se presenta el problema para Martinez: En Big Sky, donde trabaja, los apartamentos de dos habitaciones cuestan un promedio de $2,258 al mes (frente a $1,700 en 2018) con casi cero vacancias. En Bozeman, donde vive Martinez, los propietarios han subido la renta a un promedio de $2,240 (un aumento de casi 14% desde 2020). 

Martinez podría buscar un apartamento donde las rentas están más bajas en Livingston, a 25 millas al este sobre Bozeman Pass, pero los salarios también son más bajos. El alquiler promedio en Livingston ahora cuesta más de $1,500, mientras que el salario por hora promedio es de $12.79. Antes de impuestos, eso equivale a tres semanas de trabajo por un mes de alquiler. 

De todos modos, es difícil encontrar un alquiler a largo plazo porque muchos propietarios ya ni se molestan. Los alquileres de vacaciones ofrecen más dinero. El condado de Madison, que contiene parte de Big Sky, lidera el estado con 25 alquileres de corto plazo por cada 100 hogares10 veces el promedio estatal. 

Comprar una casa está aún más fuera de alcance. Los hogares unifamiliares en Big Sky se venden por un promedio de $2.5 millones, un 155% más que en 2019. Una casa promedio cuesta $660,000, casi 50% más que en 2020. La cifra en Livingston es de $460,000, 60% más que en 2019.

El problema para Martinez, entonces, es encontrar donde puede pagar la renta y al mismo tiempo evitar un desplazamiento masivo. Los gobiernos, las empresas y los filántropos no han ofrecido una respuesta viable, a excepción del albergue para personas sin hogar. A Martinez recientemente se le ocurrió una respuesta. Compró una casa rodante vieja y, cuando pueda permitírselo, la aparca en un una zona de acampada con duchas de agua caliente y electricidad. Hasta entonces, se queda en el refugio. 

El autobús Skyline desde Bozeman, Montana, hasta Big Sky, a una hora de distancia, es una opción de transporte para las personas que trabajan en Big Sky pero que no pueden permitirse vivir allí.

Martinez no es el único. Una encuesta reciente del fideicomiso de vivienda de Big Sky encontró que, de 566 encuestados, más de 40% tuvieron que mudarse de sus hogares en los últimos tres años porque el alquiler se había vuelto inasible, o porque los propietarios habían vendido la casa, la convirtieron en alquiler de vacaciones, o se mudaron ellos mismos. En el condado de Park, donde se encuentra Livingston, una encuesta del departamento de la salud de 2022 encontró que, solo el año anterior, a más de 5% de los hogares se les pidió que se mudaran de sus hogares o se vieron obligados a mudarse debido a los aumentos de alquiler o hipotecas.

Brian Guyer, el director de vivienda del Consejo de Desarrollo de Recursos Humanos (HRDC, por sus siglas en inglés), una organización local sin fines de lucro que administra el albergue de Bozeman, dice que para las personas de bajos ingresos que se ven obligadas a dejar el área por el precio, la única opción es manejar hasta llegar a una área más asequible”. El condado de Madison, por ejemplo, ahora tiene 2575 puestos de trabajo más que residentes, un 50% más que en 2010 — que indica que los trabajadores que construyen, mantienen, limpian y cocinan para las casas vacacionales en Big Sky no pueden permitirse el lujo de vivir cerca de ahí. 

Al escuchar sobre la economía, uno tendría la impresión de que las montañas circundantes son literalmente montones de dinero. En verdad, los productos que se venden en esta economía — ya sea una casa con vista, equipo para esquiar, o una excursión de la naturaleza — ganan valor solo a través del trabajo de los obreros. Quise rastrear las redes de trabajadores que son los motores de esta economía, para entender dónde viven, dónde trabajan y cómo navegan por la brecha cada vez más grande entre los dos. 

El estacionamiento de Walmart en Bozeman, lejos de las lujosas tiendas de ropa y equipaje del centro, se siente como una costa donde la creciente ola de prosperidad golpea las rocas. Casas rodantes antiguas se aparcan sobre llantas podridas junto a autos y camionetas llenas de pertenencias personales. 

Russell Bell, de 62 años, con un corte limpio, se relaja en el asiento de conductor del Chevy Blazer donde vive con sus dos perros. Durante 13 años, trabajó en el área de Big Sky, guiando a turistas en paseos a caballo. Ahora, desempaca camiones de muebles para las personas que se mudan. No está buscando un lugar para alquilar — no quiere enfrentar la pesadilla del mercado inmobiliario. Cuando le alcanza para gasolina, le gusta acampar en las montañas y llevar a los perros de excursión, pero ahorita no tiene trabajo ni gasolina.

Solo estoy tratando de sobrevivir,” dice Bell. Pero no sé qué haré en el invierno. Tengo que encontrar algo.”

En Walmart, puedes ver una fila de autos habitados y casas rodantes hasta el albergue de Bozeman. Una noche en Agosto, me encuentro con la directora del albergue, Jenna Huey, hacia la entrada. Es joven, viste una camiseta y jeans, fuma cigarros y saluda a los 93 residentes del refugio por su nombre cuando se registran para pasar la noche. Me dice que HRDC creó el albergue después de que encontraron a una persona muerta, congelada en un U-Haul donde se estaban albergando en el invierno de 2010. La cantidad de personas que buscan refugio ahí se ha más que duplicado en los últimos tres años, de 197409

Brian Guyer, de HRDC señala que esta cifra solo representa algunas de las personas sin hogar en la región. Si estamos viendo esos que esos números aumentan,” dice, sabemos que hay más viviendo en sus automóviles, en sofás de amigas, en casas rodantes, o encontrando un pequeño lugar en terrenos públicos.”

Muchas de estas personas, como Archie Martinez, están empleadas, dice Guyer. HRDC paga la cuenta de las empresas que no les pagan a sus empleados salarios dignos.”

¿Cómo llegó tan lejos esto?

Un equipo trabaja en el techo de un edificio para Montage Big Sky, un hotel de lujo que alquila “residencias” por hasta $18,000 por noche.

Las explicaciones relacionadas con el Covid enfatizan la pandemia, que provocó un aumento en el interés por vivir ruralmente, particularmente en las comunidades de vacaciones” del Occidente. Una avalancha de trabajadores remotos y compradores de segundas viviendas, quienes pueden pagar más que los trabajadores locales en el mercado inmobiliario, redujo las viviendas disponibles y elevó los precios. Los especuladores inmobiliarios pronto siguieron. Como dice Guyer, Cuando llegan los inversionistas inmobiliarios en un lugar como Livinston, el comprador de vivienda promedio simplemente no puede competir.” 

A fin de cuentas, este es solo el episodio más reciente de una historia mucho más larga. 

De donde vengo yo en la zona rural de Montana, las ciudades en su mayoría son de dos tipos. Algunos yacen cuando una industria extractiva (ya sea cobre o carbón, oro o madera) dejó al área, llevándose consumismo el dinero y dejando solo la ruina económica (y tal vez un pozo de agua envenenada en las afueras de la ciudad). Otras ciudades, debido a su proximidad a un aeropuerto, vía estatal o parque nacional, han atraído el interés de la industria al aire libre. En vez de extraer minerales, los trabajadores en estos pueblos experimentan otro tipo de industria extractiva: ganándose la vida con las billeteras de los vacacionistas y los propietarios de segundas casas. 

Mi ciudad natal de White Sulphur Springs, a una hora y media al norte de Bozeman, pertenece principalmente a la primera categoría. 

Como Bozeman y Livingston, la fiebre de oro de la década de 1860 puso a White Sulphur en el mapa. Por tratado, el área pertenecía a la Nación Blackfeet, pero eso no impidió que el gobierno de EE. UU. construyera fortalezas para proteger a los mineros. El auge fue vertiginoso, y al igual que los depósitos de oro y las manadas de búfalos, no duraría. Más tarde, el Ferrocarril de Montana trajo consigo un aserradero y la ciudad volvió a crecer, hasta que el aserradero cerró en 1982

El modelo de Montana ha sido breve, explosivo, frenético, y frecuentemente trágico,” escribió el renombrado historiador de Montana K. Ross Toole, caracterizado por la explotación, la expansión excesiva, el auge y la ruina económica.” 

Todo lo que queda de los días de gloria son algunos arroyos abiertos por la minería hidráulica, una maraña de explotación forestal que estropean las montañas donde cazo alces, y un viejo letrero afuera del bar Stockmen que dice, Apoyamos a los de la Industria de la Madera.”

Ahora, otro letrero cuelga en las ventanas de los negocios de la calle principal: Apoyamos al Proyecto de Cobre de Black Butte.” A pesar de los riesgos para la cuenca, mucha de la comunidad apoya la mina porque promete la redención económica. 

Entonces, es posible llamar a lo que está pasando en Big Sky, Bozeman y Livingston un éxito. Mientras que la comunidad de White Sulphur sigue atrapada en el modelo de Montana, estas ciudades han enganchado su destino con la industria al aire libre. Mientras que los residentes de White Sulphur se alinearon detrás de la mina de cobre propuesta, grupos en el condado Park derrotaron a una mina de oro propuesta. La campaña contra la mina fue dirigida por la coalición de empresa antes de Yellowstone bajo el lema, Yellowstone es Más Valioso que el Oro.” En general, estos no fueron poetas, sino empresarios, dueños de resortes y tiendas, empresas de equipamiento y firmas inmobiliarias de lujo. Para ellos, el lema era literal. 

Al norte del Parque Nacional Yellowstone en Montana, la industria de actividades al aire libre ha sumido al área en un auge de viviendas de lujo y una escasez de viviendas asequibles.

La industria del aire libre se ha convertido en el sector más grande de la economía de Montana, y el área de Big Sky-Bozeman-Livington se está reestructurando para capturar este dinero. El condado de Gallatin, que contiene a Bozeman, lidera el estado en gasto turístico, con más de mil millones de dólares en 2021, mientras que el condado de Park gana $237 millones al año. Desde 1970, la cantidad de empleos en el área de los tres condados ha subido por más que 420%, impulsada por empleos de servicio y distribución. El ingreso per cápita ha crecido un 28% solo desde 2010

Estas son buenas señales, según Megan Lawson, economista de Headwaters Economics, una organización sin fines de lucro en Bozeman que investiga economías de recreación al aire libre. Los lugares a los que les está yendo mejor han ido más allá del turismo”, dice Lawson, Usan al turismo como una estrategia promocional para reclutar jubilados y teletrabajadores.” Lawson reconoce que este cambio ha causado problemas, especialmente en cuanto a las viviendas: Headwaters publicó un estudio en 2020 titulado La vivienda en los condados dependientes de la recreación es menos asequible.” Pero dice, hay varios problemas que vienen con ser una comunidad exitosa.”

Lo que estamos viendo en el área es una especie de síntoma del éxito.” 

Sigo a Archie Martinez hasta Big Sky una mañana, y por cada camino, veo casas bajo construcción. Las montañas suenan con el ruido de la construcción: el chillido de las motosierras, los pitidos de las excavadoras. 

Pero estas casas no son del tipo donde las personas que las construyen, pintan, y limpian pueden vivir. Una encuesta realizada por la junta de la vivienda del condado de Madison encontró que del 88% de trabajadores que buscan vivienda les resulta difícil o imposible encontrarla. Mientras tanto, casi la mitad de las casas en el condado están vacías, según los datos del censo, y un tercio son clasificadas como viviendas de temporada. 

Mucha de la construcción y el tráfico se dirige hacia el club Yellowstone, el enclave más exclusivo en Big Sky. En 2015, Sam Byrne, cofundador de la firma de inversión en Boston que posee a la propiedad, le dijo al periodico Boseman Daily Chronicle que el club había vendido 78 casas en una subdivisión por un precio promedio de $9 millones, haciéndolo el resort residencial más exitoso en el país.” Si los precios de venta miden el éxito de esta comunidad, su fracaso se puede contar en las millas — el número de millas que tienen que viajar todos los días las sirvientas de la montaña” para limpiar a estas casas. 

Sirvientas de la Montaña de Montana es el nombre de la empresa que limpia muchas de las casas de vacaciones en Big Sky. Según la copropietaria Molly Whalen, el 80% de la clientela en Big Sky de la compañía es parte del club Yellowstone, pero ninguno de sus 20 empleados permanentes puede vivir cerca. Todas las mañanas, a las 7:30, un vehículo de la empresa recoge a los trabajadores en Bozeman y los conduce a través del cañón Gallatin, sobre carreteras que son peligrosas en invierno. 

En años recientes, mientras los propietarios aumentan las rentas, Whalen luchó por encontrar personal que pudiera vivir incluso en lugares tan lejanos como Bozeman y Belgrado, aunque paga casi $25 a la hora. Es muy difícil porque tenemos a personas que buscan servicios de personas que no pueden encontrar viviendas asequibles,” dice. 

A las 4:30 PM, los limpiadores cargan en el autobus de la compañía para regresar a casa. Descargan la ropa sucia de Big Sky en una lavandería en Bozeman llamada Persnickety Cleaners. De ahí, Nonadawn Larsen y su familia siguen en su camino. 

Nonadawn Larsen plancha ropa en Off the Cuff Laundromat en Belgrado, Montana. Ella y su familia viajan más de 50 millas todos los días desde su remolque en Livingston.
El condado de Madison, que contiene parte de Big Sky, lidera al estado con 24 alquileres a corto plazo por cada 100 hogares, 10 veces el promedio estatal.

Mientras las viviendas de lujo se multiplican en Big Sky y Paradise Valley, que queda entre Livingston y el Parque Nacional Yellowstone, el impacto se extiende hacia afuera. Los multimillonarios expulsan a los millonarios, dice el chiste. Los trabajadores con salarios más altos expulsan a los que ganan menos, provocando perturbaciones en las carreteras que conducen a ciudades como Livingston, que era barata hace solo 10 años. 

De forma indirecta, la expansión de Big Sky es la razón por la que Nonadawn Larsen tiene tiempo para hablar conmigo. 

Me encuentro con Larsen en un café en Livingston, donde vive su familia porque es más tranquilo y un poco más asequible que Bozeman. Ella, su esposo, su hija de 22 años, su yerno, y una amiga forman el equipo de lavandería de Persnickety Cleaners. Juntos, se llevan la ropa de una abrumadora lista de clientes comerciales, más los montones de ropa que Mountain Maides trae de las casas de vacaciones del Club Yellowstone. 

¡Ay, es irreal lo que viene de Big Sky!” dice Larsen. Uno sabe cuando abren una sección nueva, porque nuestro trabajo se duplica.” Su esposo tuvo que tener cirujia de rodilla después de que su menisco finalmente se dobló por la mitad,” me dice. Tuve que hacer su trabajo además del mío, así que ahora tengo una lesión en el codo” — tendinitis por movimientos repetitivos por sacar toneladas literales de ropa mojada de una máquina y meterla en otra. Es la única razón por la que estoy aquí y no en el trabajo”, dice, tomando un sorbo de una enorme taza de café. 

Una amiga de Larsen paga $1,200 al mes por un tráiler en Bozeman. Yo no podría pagar $1,200 al mes ni si mi vida dependiera de ello,” dice Larson — no con los $17 por hora que gana en la lavandería. Pero lo que la familia ahorra en renta, lo pagan de otras formas. Para llegar al trabajo a las 7 de la mañana, la familia está en el carro a las 6 para el viaje de 30 millas sobre el paso de Bozeman — en el invierno, uno de los tramos de carretera más aterradores del estado.

Algo que más le gusta a Larsen del lugar donde vive es la oportunidad de ver a tantos animales salvajes. Una de las cosas que más odia es verlos muertos al borde de la carretera. Al amanecer y al atardecer, cuando los trabajadores como los Larsens viajan por estas calles, los ciervos y los alces también están en marcha. La mayoría de los días, los Larsen se apresuran a lavar la ropa para poder ponerse en camino antes de la hora de los ciervos, pero no siempre lo logran. La familia antes viajaba en un sedan Saturn, pero se estrelló contra un ciervo. 

Ahora manejan un Nissan Pathfinder, que es más seguro pero cuesta $100 en gasolina cada cuatro días. Afortunadamente, su alquiler es asequible, ya que viven en un trailer. Había planeado que eso fuera temporal,” dice Larsen. Pero ya sabes, todos los costos aumentaron, y los salarios no.” 

Mientras los costos de vivienda se alejan de los salarios en lugares como Livingston, las personas que viven y trabajan en la ciudad se ven presionadas. 

Desde que se mudó a Livingston desde Ohio en 2017, Fee Lammon, de 29 años, siempre ha trabajado: como cocinera en Rib & Chop House, en Taco Bell, como cajera en Town Pump. En esos cinco años, se ha quedado en nueve lugares diferentes: en el piso de un pequeño apartamento, en su automóvil, en el sofá de la casa rodante de una amiga, en dos apartamentos, en una habitación en el trailer de una amiga, en una casa rodante en el patio de una amiga, y en el sótano de una amiga, donde vive ahora. He sido más afortunada que muchas personas que conozco”, dice Lammon. Su hermana, por ejemplo, vive en una casa rodante en una comunidad improvisada detrás de una ferretería en Bozeman. 

Lammon explica por qué decidió hablar conmigo: No quiero que una mesa llena de gente que no haya vivido así tome las decisiones sobre cómo arreglarlo.” Tiene algunas ideas ella misma: poner un límite a los precios de alquiler, y prohibir los rentales de corto plazo. Es asqueroso,” dice, es como: ‘¡no nos importa si estamos desplazando a gente que ha vivido aquí 100 años!’ No les importa una mierda la historia del área o la gente, o nada — no les importa.”

El Consejo de Desarrollo de Recursos Humanos, una organización sin fines de lucro, dice que la cantidad de personas que alberga en su refugio de emergencia en Bozeman, Montana, se ha más que duplicado desde 2019. Janie Osborne

Mientras Lammon y yo hablamos, me sorprende menos la letanía de lugares en los que ha vivido (varios inquilinos aquí tienen esa lista), que el hecho de que siga aquí. Le pregunto como aguanta, y por que. Dice que no tiene nada a que volver en Ohio. Sus padres están muertos. El lugar en si esta muerto. Si ves a un ciervo en un campo de maíz en Ohio, tienes suerte,” dice. Aquí, ve animales salvajes todos los días. 

La otra respuesta: los amigos. Las personas que le han ayudado a quedarse, que le han dejado quedarse con ellos durante tiempos de crisis — son la razón por la que se queda. 

A algunas personas se les acaban las razones para seguir luchando contra la corriente. Los ancestros de Willow Bennet pusieron vivienda en el área y ella ha vivido aquí casi toda su vida. La mayoría de su familia vive aquí. En 2019, Bennet y su hijo se mudaron a una casa en Belgrado, donde el alquiler costaba $1,750. Podía permitírselo, ganando más de $62,000 al año como administradora para una compañía privada de defensa contra incendios forestales. Pero en junio de 2022, su arrendador aumentó el alquiler a $2,400. Busco, pero no puedo encontrar nada en el área — no el Belgrade, no en Bozeman, no en Livingston. Mi opción fue mudarme con mis papas,” nos dice. En lugar de eso, se mudo a donde pudo conseguir un lugar propio: en Amarillo, Texas. 

Muchas de las raíces han sido arrancadas del suelo,” dice Bennett. Ojalá pudiera llevarme a Montana conmigo y ponerlo en un lugar más asequible.” 

Las personas bien intencionadas lo llaman una crisis de vivienda”, pero ahi se pierde algo esencial sobre lo que está sucediendo.

La escasez de viviendas accesibles no es nada nuevo en Occidente. Van y vienen como sequías, se hinchan con los auges y retroceden en tiempos de contracción. Hace diez años, escribí que el auge petrolero de Bakken hizo que las rentas para algunos departamentos llegarán hasta $2,700 en la ciudad agrícola de Sidney, Montana. 

En este auge, la vivienda y la propiedad inmobiliaria se encuentran entre los principales productos que se venden. Esto no es una crisis de vivienda, al igual que el auge de fracking no fue una crisis de petróleo” o la fiebre de oro una crisis de oro.” 

Si lees los listados de propiedad inmobiliaria, te das cuenta que las casas son sólo una parte de lo que está en venta. Mucha más copia publicitaria se denota a las vistas, el acceso a las amenidades como sendas de caminatas y ríos, y proximidad a Yellowstone y otras tierras salvajes públicas — cosas que, si es que se pueden poseer, pertenecen a todos. Por lo menos, eso se supone. Brian Guyer, de HRDC, ve una reestructuración del paisaje mucho como la gentrificación en otros lugares: la riqueza se mueve hacia el servicio” deseado, ya sea Yellowstone aquí o Central Park en Nueva York — y aleja a los pobres. Estos son espacios públicos que efectivamente están siendo asfixiados por la especulación inmobiliaria”, dice Guyer. Básicamente están construyendo el Central Park alrededor de Yellowstone. Es la riqueza asfixiando el espacio público.” 

Cuando le digo a la gente fuera de la región sobre lo que está pasando aquí, frecuentemente obtengo alguna versión de esta respuesta: Que esperabas? Estos son lugares deseables para vivir.” Pero esto no siempre fue el caso. Las vastas franjas de tierra pública que componen al ecosistema de Yellowstone permanecieron en el dominio público por la misma razón que mantuvieron mucha de su biodiversidad (incluyendo una de las dos únicas poblaciones de osos grizzly en el país): se consideraban tierras indeseables — demasiadas robustas, empinadas, o remotas para ser aradas o explotadas. Lo que ha cambiado — lo que representa la explosion de la industria turística — es que las compañías han encontrado maneras para extraer ganancia de estas tierras que antes no valían nada, vender su naturaleza salvaje, su belleza y su biodiversidad. Comercializar, es decir, las cosas que existen aquí solo porque la aspereza del paisaje lo había salvado del mercado. 

Esta explotación tiene consecuencias no solo para los humanos sino también para la fauna salvaje que viven ahí. Estas criaturas viven en las montañas y valles de Yellowstone no porque sea un hábitat particularmente adecuado para yellow. Con 22 millones de acres, el ecosistema de Yellowstone puede parecer enorme, pero en realidad es una pequeña isla, un fragmento de lo que era antes. Muchas de las especies más icónicas de Yellowstone —bisontes, alces, antílopes berrendos, lobos, osos pardos — son actualmente criaturas de la pradera. Solían vivir en el continente, pero fueron expulsados del terreno por la conquista euroamericana, la agricultura, y la caza comercial. Yellowstone ofreció el hábitat expansivo que los animales remanentes, como los osos pardos, necesitan para sobrevivir. Pero incluso hasta eso se está reduciendo. 

Más de una cuarta parte del ecosistema de Yellowstone se encuentra en terrenos privados. Porque los colonos tendían a vivir en los valles de los ríos y otras áreas de baja elevación, ese terreno incluía gran parte del hábitat de vida silvestre más abundante del área. Ahora, a medida que los inversionistas convierten a más de estos terrenos en casas de lujo, las condiciones que expulsaron a la vida silvestre continúan aqui en marcha. Según el Servicio de Parques Nacionales, los inversionistas están construyendo de manera desproporcionada en áreas que son criticas para la biodiversidad, incluyendo al hábitat del oso pardo, las aves, y las criaturas ribereñas. 

El cambio del uso de la tierra está ocurriendo en las partes más importantes del ecosistema, en los hábitats más esenciales,” dice Andrew Hansen, un profesor de ecología en la Universidad de Montana en Bozeman. Las presiones para explotar el terreno son simplemente abrumadoras.” 

Según un estudio que Hansen co-público con su colega ecologista Linda Phillips en 2018, la explotación del terreno ha consumido a 10-13% del terreno de alta elevación del ecosistema desde la colonización euroamericana, 24-32% del ecosistema de altura media, y 39-57% del ecosistema de baja altitud. En años recientes, dice Hansen, la tasa de desarrollo solo se ha acelerado. 

Este problema con frecuencia se enmarca como una tensión entre una ecología frágil y demasiadas personas que se mudan a ella. Es una elaboración popular: los humanos son una especie maldita, se dice, condenados a destruir todo lo que tocamos. Pero lo que esta narrativa convenientemente ignora es la cuestión de quien se está mudando hacia el ecosistema y quien esta siendo expulsado. 

Afuera de las rejas del Club Yellowstone, escuchando el rugido de la construcción, pienso en Nonadawn Larsen, a quien le gusta observar a las águilas pescadoras desde la terraza de su casa rodante en Livingston. Pienso en Fee Lammon, que explico la razón por la cual vive aquí con una historia sobre un viaje a una laguna en que vio a un alce por primera vez. Larsen y Lammon persisten, a pesar de bajos salarios y lesiones y rentas absurdas y viajes largos al trabajo porque les encanta estar aquí, por la misma razón que a mi. Como pocos lugares en este mundo, aquí uno puede participar en una comunidad salvaje, de compartir un vasto territorio de tierra pública no solo con otros humanos, sino con todo tipo de plebeyos; para encontrar nuestro lugar entre cactus y álamos, osos pardos y alces. Pienso en un alce en particular — el que casi me pisó una noche mientras estaba acostado en mi saco de dormir en mi área de campamento junto al río, el que cada día ve su hábitat convertido en edificios de lujo para celebrar bodas y cabañas de millones de dólares. 

Cuanto tiempo, me pregunto — ¿cuánto tiempo hasta que esta ola de riqueza los sumerja? 

Esta historia fue apoyada por el Instituto Leonard C. Goodman para Reportajes de Investigación. Ramenda Cyrus contribuyó a la verificación de hechos.

Esta es la primera parte de una serie de dos partes. Lea la segunda parte aquí.

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Joseph Bullington grew up in the Smith River watershed near White Sulphur Springs, Montana. He is the editor of Rural America In These Times.

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